Miércoles, 25 Marzo 2015
Mar25

EMOCIONES BÁSICAS (I): LA IRA

Categoría // PSICOLOGÍA, VARIA

EMOCIONES BÁSICAS (I): LA IRA

Actualmente se reconocen con un alto grado de consenso en la investigación científica seis emociones básicas de las que se derivan las demás, la tristeza, el enfado o la ira, la alegría, el miedo, el asco y la sorpresa.

Se reconocen como “básicas” porque cumplen unas características:

-      Tienen un alto grado de especificidad psicofisiológica (experiencia de sentimientos y cambios fisiológicos en el organismo característicos de cada emoción a pesar de las diferencias individuales).

-      Expresión facial distintiva y específica.

-      Derivan de procesos biológicos evolutivos.

-      Tienen una función adaptativa y motivadora.

La clasificación en negativas y positivas hace referencia a la respuesta que elicitan en el Sistema Nervioso Autónomo, ya que la ira, la tristeza, el miedo y el asco, clasificadas como negativas, se asocian a una fuerte actividad en el S.N. Autónomo en comparación con las positivas.

La ansiedad también se incluye dentro de las emociones negativas.

Todas las emociones pueden estudiarse bajo dos puntos de vista:

-      Por su triple composición como “Emoción”: componentes cognitivo, fisiológico y motor.

-      Por su significado como personalidad, diferenciando entre el estado (temporal) y el rasgo (permanente).

La Ira

Hoy hablaremos sobre la Ira.

Ira: creencia que tenemos de haber sido indignamente ofendidos, lo que nos produce un gran sentimiento de dolor, así como un deseo o impulso de venganza (Aristóteles en “La Retórica”)

Las emociones se definen como una categoría Psicológica compleja que tienen las personas y se producen ante un estímulo,  con una valoración cognitiva concreta y conducen a unas respuestas fisiológicas y conductuales.

La ira surge ante situaciones sociales y personales valoradas por la persona como injustas porque violan sus derechos o creencias de “como deberían ser las cosas” de manera intencional y sin justificación. Los sentimientos que provoca varían en el grado en el que se perciben, irritación, furia, ultraje, cólera, indignación, etc. Y deriva en conductas como el ataque o lucha y el escape, la evitación y la huida.

Tiene una respuesta fisiológica concreta por el aumento de la activación del S.N Simpático:

- Aumento de la tasa cardíaca y la presión sanguínea

- Aumento de la tensión muscular

- Incremento en la conductancia de la piel

- Vasodilatación periférica (“calor en la cara”)

El incremento de la tasa cardíaca es mayor en la ira que en el miedo y la tristeza, por lo tanto es buen indicador de esta emoción.

Ira, hostilidad y agresividad

Se ha estudiado al igual que la ansiedad como una característica de la personalidad, por eso es necesario tener en cuenta tres aspectos fundamentales para no confundirlos:

- Ira: estado emocional con sentimientos de enfado

- Hostilidad: actitud persistente de valoración negativa hacia objetos o personas

- Agresividad: conducta que busca causar daño a objetos o personas.

La hostilidad y la agresión son conceptos ligados a la ira y han sido diferenciados en la investigación para poder hacer un mejor estudio de la ira como emoción y la hostilidad y agresión como expresión de la misma.

La ira como experiencia, es decir, los procesos cognitivos subjetivos asociados (sentimientos, pensamientos o valoraciones) y como expresión que se refiere a la conducta observable (postura, movimiento, expresión facial, conductas, etc.) y a la respuesta fisiológica cumple dos funciones fundamentales:

- Provocar en el cuerpo un alto nivel de energía y mantenerlo si la valoración de la demanda de la situación lo exige.

- Defensa ante peligros posibles o reales que amenacen a la persona.

Tiene una función claramente adaptativa pero mantenerla en exceso o con mucha intensidad por dificultades en su manejo se relaciona sobre todo con:

- Enfermedades cardiovasculares: hipertensión arterial y enfermedades coronarias

- Depresión y trastornos afectivos

- Dolor crónico, las personas con enfermedades o dolencias asociadas a dolor crónico tienen niveles más altos de ira y hostilidad que la población normal.

La ira interna como estilo de manejo de esta emoción es mayor en las personas que tienen dolor crónico. Las propias características psicológicas y fisiológicas de la emoción aumentan y mantienen el dolor persistente:

· Puede desactivar la producción de opiáceos reduciendo las defensas del organismo

· Es una emoción socialmente poco deseada y mediante la expresión de dolor en lugar de enfado u otras emociones que se experimenten, las personas reclaman atención y cuidados.

· Aumento de la tensión muscular

Así pues, tanto si se expresa hacia fuera como hacia dentro, la ira provoca problemas con uno mismo y con los demás en la salud física y mental.

 

Autor: Angelina López Pardo

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